El Dios Lago espía a las mujeres que en él se bañan.
Quiere hacerse hombre y seguirlas, entrar en sus casas, tenerlas para él. Para
ir a ellas se hace un cuerpo con un poco de barro, y al salir caminando orilla
arriba se ve por primera vez reflejado en sí mismo. Descubre con sorpresa que
su encarnación es una mujer, tal como las que desea. Desde entonces, al fondo
del lago, un cuerpo de mujer practica sin descanso poses eróticas, sin más
audiencia que sí misma.

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